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Trump y Venezuela: el acuerdo petrolero más grande de la historia

Trump y Venezuela: el acuerdo petrolero más grande de la historia

Trump hace el agosto con Venezuela y se queda con más de 65.000 millones de barriles de petróleo, el equivalente a la quinta parte de todas las reservas probadas del país sudamericano. El acuerdo, anunciado por el propio mandatario estadounidense como el "mayor convenio petrolero de la historia mundial", otorga a Estados Unidos el control mayoritario de yacimientos que duplicarán las reservas certificadas del país norteamericano. La operación se concretó tras la intervención de Washington y la captura del expresidente Nicolás Maduro en enero de este año.

La transacción no costará "ni un centavo al contribuyente estadounidense", según declaró Trump, ya que se estructuró mediante alianzas con el sector privado. La coordinación estuvo a cargo del secretario de Estado, Marco Rubio, y del secretario de Guerra, Pete Hegseth. Venezuela, que concentra las mayores reservas probadas de crudo del planeta con más de 300.000 millones de barriles, aporta así aproximadamente el 17% del suministro global confirmado.

65.000 millones de barriles que duplican las reservas de Estados Unidos

La escala del acuerdo resulta particularmente llamativa al compararla con las reservas actuales de Estados Unidos, estimadas en unos 38.000 millones de barriles. Los 65.000 millones de barriles adquiridos representan más del doble de esa cifra, posicionando a Washington con un colchón energético sin precedentes en su historia moderna.

Trump ha prometido que el convenio reducirá sustancialmente los precios del combustible para las familias estadounidenses a mediano y largo plazo. La afirmación llega en un momento de presión inflacionaria: el mandatario tiene programada una reunión para este martes con ejecutivos de las principales petroleras del país para abordar los altos precios de la gasolina, que se han disparado por la guerra en Irán.

Venezuela supera desde hace décadas a Arabia Saudita en reservas probadas, aunque buena parte de su crudo extra pesado requiere tecnologías costosas de extracción y refinamiento. La pregunta que plantean los especialistas es si la infraestructura actual del país sudamericano, deteriorada por años de subinversión y sanciones, podrá ponerse a punto con la velocidad que el acuerdo demanda.

Un precedente que remite a la división de Irak y al petróleo iraní

Analistas internacionales han calificado la operación como una intervención económica en territorio ajeno sin parangón en tiempos recientes. Los paralelos históricos que surgen con naturalidad apuntan al control británico de los campos petroleros iraníes durante la primera mitad del siglo XX y a la repartición de activos energéticos iraquíes tras la Primera Guerra Mundial.

En ambos casos, potencias extranjeras obtuvieron concesiones masivas sobre recursos que teóricamente pertenecían a Estados soberanos. La diferencia, señalan los observadores, radica en que Trump ha estructurado el acuerdo venezolano sin una ocupación militar permanente visible, sino apoyándose en el cambio de gobierno operado en enero y en la figura de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

El propio Trump ha enmarcado la operación como una apuesta por el "tremendo éxito y gran prosperidad" de Venezuela, una retórica que contrasta con las críticas a las sanciones petroleras aplicadas durante su primer mandato y los de sus predecesores. La transición de la presión máxima al acuerdo comercial masivo marca una inflexión notable en la política energética estadounidense hacia Caracas.

Dato histórico

Las reservas totales de Venezuela, 300.000 millones de barriles, equivalen aproximadamente a las de Arabia Saudita, Irak, Irán y Rusia juntas. El crudo de la Faja Petrolífera del Orinoco, donde se concentran los yacimientos adquiridos, es de los más densos del mundo y requiere diluyentes para su transporte por ductos.

Reunión clave con petroleras: el martes que define precios

La agenda inmediata de Trump incluye un encuentro de alto voltaje con los directivos de las principales compañías petroleras estadounidenses. La cita, fijada para este martes, busca concretar mecanismos para bajar los precios de la gasolina en el corto plazo, antes de que los beneficios del acuerdo venezolano se materialicen en los mercados.

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Venezuela: el plan para recuperar su industria petrolera

La presión es real. La guerra en Irán ha alterado rutas de suministro, encarecido los fletes marítimos por el Estrecho de Ormuz y generado incertidumbre en los mercados de futuros. Los analistas de materias primas consultados por El Periódico de la Energía señalan que cualquier reducción sostenida en el precio de los combustibles dependerá de la velocidad con que las empresas privadas puedan activar la producción en los campos venezolanos.

El reto técnico no es menor. La Faja Petrolífera del Orinoco, corazón de las reservas transferidas, ha visto reducida su producción de más de 3,5 millones de barriles diarios en 1998 a menos de 800.000 en los últimos años. Recuperar capacidad requiere inversión estimada en decenas de miles de millones de dólares y plazos que, en el mejor escenario, se miden en años, no en meses.

Riesgos legales y políticos que amenazan la permanencia del pacto

El acuerdo enfrenta interrogantes de estabilidad que van más allá de la ingeniería de yacimientos. En Washington, la operación puede ser impugnada judicialmente por congresistas que cuestionen la autoridad ejecutiva para comprometer recursos extranjeros a largo plazo sin ratificación legislativa. La naturaleza sin costo directo para el erario no elimina la necesidad de supervisión parlamentaria sobre contratos que vincularían a Estados Unidos con Venezuela por décadas.

Más allá del Capitolio, la incógnita principal es si futuros presidentes estadounidenses mantendrán el convenio. La política energética ha mostrado oscilaciones dramáticas entre administraciones: de la prohibición de importaciones de crudo venezolano en 2019 a este acuerdo de control mayoritario en 2026, el arco recorre extremos opuestos en apenas siete años.

En Caracas, la legitimidad de Delcy Rodríguez como interlocutora sigue siendo disputada por sectores de la oposición que no reconocen su investidura. Cualquier reconfiguración del poder en Venezuela podría reabrir la discusión sobre la validez de concesiones otorgadas en este período de transición forzada. Los contratos petroleros internacionales suelen incluir cláusulas de estabilidad, pero estas rara vez han sido probadas ante cambios de régimen tan abruptos como el de enero pasado.

El contexto hispano: ¿qué implica para importadores de petróleo en español?

Para los países hispanohablantes importadores de crudo, el acuerdo plantea una reorganización potencial de flujos comerciales. España, que ha diversificado su suministro hacia Estados Unidos tras la reducción de dependencia del ruso post-2022, podría beneficiarse de un excedente estadounidense que desplace necesidades de compra en otros mercados. México, por su parte, mantiene una refinación propia deficitaria y depende de importaciones de gasolinas que podrían encarecerse si Washington prioriza su mercado interno.

La región andina, con refinadores en Colombia, Ecuador y Perú, observa con atención si el crudo venezolano bajo control estadounidense mantendrá canales de venta tradicionales o si será redirigido íntegramente hacia puertos del Golfo de México. La decisión comercial de las empresas privadas socias de Trump, aún no anunciadas, definirá este mapa en los próximos meses.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa que el acuerdo sea "sin costo para el contribuyente"?

Trump indicó que la operación se financió mediante alianzas con empresas privadas, sin fondos federales directos. Esto implica que las petroleras asumen el riesgo de inversión a cambio de participación en la producción futura.

¿Cuánto petróleo produce actualmente Venezuela?

La producción ha caído de más de 3,5 millones de barriles diarios en 1998 a menos de 800.000 barriles diarios en los últimos años, según datos de la industria citados en el análisis original.

¿Qué empresas petroleras participan en el acuerdo?

Los nombres de las compañías privadas no han sido revelados. Trump anunció que se reunirá con ejecutivos de las principales petroleras estadounidenses este martes, lo que sugiere que los socios aún están en definición.

¿Puede un futuro presidente de Estados Unidos revertir el acuerdo?

Los analistas consultados señalan que la permanencia del pacto depende de decisiones políticas futuras. No queda claro si los compromisos contractuales vincularían a administraciones posteriores o si estas podrían desconocerlos.

Información publicada originalmente por El Periódico de la Energía.

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